Tu hogar, la solución.
Con futurovital, puede convertir el valor de su vivienda en calidad de vida, sin tener que mudarse.
Ofrecemos soluciones basadas en la venta de la nuda propiedad para personas mayores que quieren seguir viviendo en su casa.
La venta de la nuda propiedad es la solución.
¿Necesita mejorar su situación económica, pero no quiere dejar su hogar?
Con esta operación, vendemos la nuda propiedad de su vivienda, pero usted mantiene el usufructo vitalicio. Esto significa que recibe un capital relevante y, a la vez, conserva el derecho a vivir en su casa, disfrutándola durante el resto de su vida.
Es una solución legal y segura, firmada en escritura pública ante notario. Perfecta para personas mayores que buscan tranquilidad económica sin renunciar a su independencia y al hogar que tanto les costó construir.
Beneficios destacados
Siga viviendo en su hogar de por vida
Conserve el usufructo vitalicio
Liquidez inmediata
Use el valor de su patrimonio hoy sin endeudarse
Cancele hipoteca/deudas
O complemente su pensión
Acceda a servicios de asistencia
Déjese cuidar por un profesional
Ayude a su familia
Apoye a sus hijos y nietos
¿futurovital es para usted?
Podemos ayudarle si:
- Tiene más de 65 años.
- Es usted dueño/a de una propiedad.
- Quiere seguir viviendo en su casa.
- Necesita mejorar su situación económica.
Estamos para escucharte y acompañarte. Sin compromisos, con total transparencia.
Un equipo que piensa en las personas
futurovital ofrece soluciones humanas, legales y claras para personas mayores.
Vivir en casa de por vida no debería ser un lujo, sino un derecho.
Por ello, nos dedicamos a escucharle y a entender su situación. Le proporcionamos toda la información que necesite para que tome una decisión segura y acertada.
Valoramos tu vivienda
¿Cuánto vale su tranquilidad?
Le ayudamos a conocer el valor de mercado de su vivienda y cuánto podría obtener vendiendo la nuda propiedad. Con pocos datos, le daremos una primera estimación gratuita.
Historias
reales
«Gracias a futurovital pude contratar cuidadores que me ayudan cada día. Sigo viviendo en mi hogar, pero ahora acompañado y con calidad de vida. Para mí fue ganar en tranquilidad».
Pepe, 82 años, Málaga.